Vigilar el estado de un faro ha significado, durante décadas, una cosa muy simple: que alguien vaya hasta allí. Comprobar la batería, revisar la lámpara, anotar el estado del sistema solar. Un trabajo necesario, pero lento, costoso y que solo detecta los problemas cuando ya han ocurrido.

Eso está a punto de cambiar en el Puerto de Santa Cruz de Tenerife.

La Autoridad Portuaria de Santa Cruz de Tenerife ha confiado en Secmotic el desarrollo de un sistema de telecontrol inteligente para sus Sistemas de Ayuda a la Navegación: faros, balizas y boyas que hasta ahora se inspeccionaban de forma manual y periódica, con todo lo que eso implica en términos de tiempo, desplazamientos y margen de error humano.

La idea de fondo es sencilla de explicar, aunque no tanto de construir: que cada señal marítima «hable» en tiempo real con un centro de control, informando de su estado de batería, el funcionamiento de su lámpara, su producción solar o cualquier alarma activa. Y que, si algo falla, alguien lo sepa en segundos, no en la próxima ronda de inspección, que en algunos puntos del litoral puede tardar días en producirse.

Esto no significa eliminar por completo las visitas físicas, sino transformar su propósito: en lugar de revisar de forma rutinaria equipos que probablemente funcionan bien, los técnicos podrán desplazarse de forma específica allí donde el sistema ya ha detectado un problema real.

La tecnología detrás: IoT, datos propios y alertas instantáneas

Para esto, Secmotic ha optado por ThingsBoard como plataforma IoT base, desplegada directamente sobre la infraestructura del propio Puerto. Una decisión con un motivo concreto: que todos los datos generados por el sistema permanezcan bajo control del Puerto, sin depender de servidores externos ni de terceros que puedan condicionar el acceso o la propiedad de esa información en el futuro.

Cuando algo no funciona como debería —una lámpara que falla, una batería que cae por debajo de un umbral crítico, una pérdida de comunicación inesperada— el sistema no espera. Genera una alerta automática y la envía al técnico de guardia por correo, SMS o herramientas de gestión de incidencias como Jira Service Management, en menos de un minuto desde que se detecta el problema. El tiempo que antes transcurría entre que un faro fallaba y alguien se enteraba, ahora se mide en segundos.

Además, la plataforma elabora automáticamente informes mensuales con indicadores clave: disponibilidad de cada señal, incidencias clasificadas por criticidad, balance energético del sistema solar de cada equipo… Información que antes había que recopilar manualmente, cruzando cuadernos de campo y hojas de cálculo, y que ahora aparece lista para su análisis desde el primer día.

De inspeccionar a anticipar

El cambio de fondo no es solo tecnológico, es de enfoque. Pasar de un modelo reactivo —se revisa, se detecta el fallo, se actúa— a uno proactivo, donde las incidencias se anticipan y se resuelven antes de que lleguen a afectar a la seguridad de la navegación.

Es el mismo salto que ya se ha producido en otros sectores de infraestructura crítica: el mantenimiento ya no se basa en calendarios fijos, sino en el estado real de cada activo. Y en un puerto como el de Santa Cruz de Tenerife, uno de los puntos clave del tráfico marítimo en el Atlántico y puerta de entrada y salida constante de mercancías y pasajeros, esa diferencia no es un detalle menor: es una mejora directa sobre la seguridad de quienes navegan por sus aguas cada día.

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