Internet de las cosas: riesgos y seguridad

Hace algunos años, el ordenador era el único dispositivo de la casa capaz de conectarse a Internet. Hoy, esa conexión también es posible a través de dispositivos móviles, smart o wearables. Además, según el IBSG de Cisco de 2012, se calculó que en 2020 habrá 50.000 millones de dispositivos conectados a Internet, lo que hace una media de 6,58 aparatos por persona. Por ello, se estima que para 2025 todos los dispositivos que nos rodean en nuestro día a día estén conectados a Internet, lo que se conoce como el Internet de las cosas o Internet of Things (IoT).

Gracias al Internet de las cosas, podemos controlar por completo nuestro entorno. Internet se convierte en el principal protagonista para realizar tareas de nuestra vida cotidiana. Los dispositivos inteligentes actúan de manera independiente, comunicándose entre ellos para que ejecuten tareas sin la necesidad de la intervención humana.

Internet de las cosas Uno de los usos del Internet de las cosas que más se está desarrollando en los últimos tiempos es el empleo de dispositivos wearables. Pulseras, gafas o relojes inteligentes que recogen información de actividades que realizamos en nuestro día a día, los cuales generan un gran volumen de datos al monitorizar nuestra actividad diaria. Ello permite a las empresas de estos dispositivos poder obtener información completa y detallada de sus usuarios. Uno de los fines más comunes es destinar esta información para ofrecer publicidad personalizada al usuario.

Pero llega un momento en el que los datos que entran en la red dejan de ser controlables por el usuario. Por ello, uno de los principales problemas del Internet de las cosas es garantizar la seguridad y confidencialidad de la información recolectada. El problema es que la mayoría de usuarios no son conscientes de que sus datos están siendo registrados, por ello deben de ser conscientes de los riesgos que implican su uso. La privacidad de esta información es un aspecto más que importante en el desarrollo del Internet de las cosas.

Riesgos del Internet de las cosas

Un problema que se extiende hasta las empresas, donde todos los dispositivos están conectados a Internet, suponiendo un riesgo para su seguridad. Además, el 70% de los dispositivos son vulnerables a los ataques más simples, desde el robo de contraseñas hasta sistemas que desvelen información confidencial. Nuestros dispositivos están expuestos a ciertas amenazas que pueden afectar a la accesibilidad del dispositivo, la integridad de la información que contiene o del usuario que la posee.

Otro hecho a tener en cuenta es la confidencialidad de datos, que se debe garantizar tanto a la información almacenada en el dispositivo como a la transmitida en las comunicaciones.

Y por último, otro riesgo al que nos exponemos son los ataque que pueden llegar a tomar el control de nuestros dispositivos y ser controlados por terceras personas de forma remota, afectando de forma directa a la seguridad e integridad física del usuario.

La comunicación inalámbrica es otro de los riesgos a los que mayor expuestos estamos, ya que en redes domésticas lo más generalizado es disponer de una red Wifi. Si la red es insegura, se convierte en una puerta de acceso ella y como consecuencia, los dispositivos conectados a ella.

Algunas soluciones que se plantean

Seguridad Internet de las cosas Las empresas encargadas de desarrollar dispositivos inteligentes, deben incorporar desde su diseño mecanismos de privacidad y protección de datos.

Un sistema se considera seguro cuando cumple con tres puntos básicos: autenticación (el emisor conoce al receptor), confidencialidad (nadie, excepto el receptor debe ser capaz de interpretar el mensaje) e integridad (el mensaje no puede ser manipulado).

Y para ello, existen medidas que cada vez se aplican más en sistemas del Internet de las cosas.

  • Sistemas propietarios de cifrado de los datos almacenados: una solución efectiva, pero que implica un coste mayor para el atacante.
  • Sistemas de autenticación: el proceso de autenticación sirve para garantizar la integridad y autenticidad de la información transmitida. Algunas de estas medidas son el uso de SMS seguros mediante tokens o el empleo del protocolo IPSec para las comunicaciones entre dispositivos.
  • Empleo de protocolos seguros: protocolos como TLS o SSL son necesarios. A su vez, los últimos desarrollos en  lightweight cryptography ofrecen soluciones igual de eficaces con cada vez menor capacidad de computación.

En definitiva, es indudable que Internet ha supuesto una revolución que agiliza las tareas del día a día. Sin embargo, hay que tener cuidado y ser conscientes de los riesgos que pueden provocar a nivel de usuario o de una empresa. Por ello, se recomienda informarse bien antes de adquirir dispositivos inteligentes.

El mercado tiene la misión de educar a la sociedad para que el Internet de las cosas funcione de una manera responsable, al igual que es importante concienciarse del tipo de información que intercambiamos en Internet para poder disfrutar de la tecnología de una forma segura.

By | 2017-03-06T09:33:50+00:00 mayo 31st, 2016|Seguridad de la información|0 Comments

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